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Qué sienten los hijos cuando los padres se separan

Errores que cometen los padres separadosFrente a la separación de un matrimonio, o la disolución de una pareja, se abre un abanico de circunstancias nuevas y los adultos experimentan sentimientos encontrados que ocupan su mente y su corazón en carne viva. Se siente por momentos bronca, pero a su vez alivio. Dolor y angustia, combinados con una paz inusual. Frustración y tristeza, mezclada con el gusto de una nueva libertad.

Es la pareja la que concluye, es la situación sentimental de los adultos la que se quebró, pero para los hijos, la separación de los padres es algo así como un terremoto en el que se quiebra el piso. Difícilmente puedan ser conscientes en el momento, del miedo que esto provoca en sus hijos.

Soy una madre sobreprotectora

En la actualidad son tantos los peligros que nos aquejan, la inseguridad, los accidentes, las enfermedades, etc., que en muchos casos, las madres sobreprotegemos a nuestros hijos en el sensato intento de cuidarlos y que nada malo les pase.

Intentamos despegarnos de ellos sólo lo mínimo indispensable, nos ocupamos de todas sus cosas, los llevamos, los traemos, los prevenimos de todo lo malo que les podría pasar, hacemos los deberes con ellos y sin embargo infinidad de veces pasan cosas muy a pesar de nuestros esfuerzos, lo cual prueba que estos métodos distan de ser infalibles, además de no ser aconsejables.

Mi hijo llora en el jardín

La etapa de adaptación para el jardín maternal tanto como para el jardín de infantes, es una manera de hacer gradual el despegue del chiquito respecto de su mamá o el entorno familiar más reducido, con el cual el niño pasaba la mayor parte del tiempo a diario hasta ese momento.

El cambio de lugar físico, de personas, hasta de reglas y costumbres es aconsejable llevarlo a cabo de manera progresiva para un paso sano entre una etapa y la siguiente.

Al comenzar jornadas de apenas minutos, e ir avanzando lentamente, se genera en el chico la curiosidad y las ganas suficientes para querer volver al día siguiente.

¿Es bueno mandar a mi hijo al jardín maternal?

La gran disyuntiva de mandar o no a los hijos al jardín maternal, se le presenta a todas las madres actualmente, principalmente a las que tienen un trabajo fuera de casa.

Todas las planificaciones previas a la llegada del primer hijo, pueden caducar antes de ser puestas en práctica. Podemos hacer muchos planes, pero usualmente los sentimientos no conocen de tanta organización anticipada, y se escapan de nuestras manos, así que probablemente llegado el momento tengamos serias dudas respecto de dejar a nuestro bebé en una guardería o jardín maternal.

Cómo elegir un pediatra

Si todo anda bien, los bebés necesitan ser controlados por un pediatra a los 7 días de nacer, una vez por semana dentro del primer mes de vida, y una vez por mes los meses siguientes hasta cumplir un año.

Elegir el pediatra es una decisión muy importante, en la que uno sabrá si ha acertado cuando su hijo necesite por primera vez algo más que un simple control.

Es importante tratar de encontrar un profesional recomendado, que cumpla con algunos requisitos, pero por sobre todas las cosas, que nos guste y que le entendamos.

Consejos de Madre

El día que tienes a tu hijo por primera vez en los brazos, empieza la odisea de ser madre. Aunque ya se es madre mientras el nonato está en el vientre o en el corazón, ya sea en la realidad o en las ganas, la sensación de tener a tu pequeño contigo por primera vez es inigualable.

Un amor que sobrepasa nuestra capacidad de expresión, una responsabilidad abrumadora por saber que sus cuidados dependen directamente de nosotras, una nueva sensación de incertidumbre respecto de nuestro desempeño como nuevas madres de ahí y para siempre, y el miedo de pensar que por un tiempo ese niño no podrá explicarnos nada de lo que necesite, sino que tendremos que ir descubriendolo de a poco, conociendolo y sintiendolo, porque no lo acompaña un manual de instrucciones y nadie mejor que nosotras sabrá interpretarlo.

Este blog es una invitación a pedir ayuda a otra mamá, que no cuenta con mayores herramientas que la experiencia y la observación. Una mamá que puede comprender lo que sientes y que ofrece un consejo de madre, prometiendo respeto y la aplicación del sentido común.

Bienvenidas madres. Las estaba esperando.